No corren buenos tiempos para el comercio minorista, la tienda de barrio, el pequeño comerciante, ahogados por los impuestos, los gastos fijos, con ventas cayendo cada vez más provocando situaciones insostenibles que desembocan en el inevitable cierre de muchos comercios.

Pero afortunadamente hay oportunidades que estan ahí, sólo hay que saber aprovecharlas.

Hablamos del comercio electrónico

 

¿Qué podemos hacer si vemos que nuestro comercio no tiene la suficiente clientela?

Porque siempre el problema es la cantidad de clientes a la que podemos acceder. Tradicionalmente si quieres clientes tienes que estar en las principales calles de la ciudad con lo que ello supone, locales más caros, aumentan los gastos fijos.

Pero esto hoy en día ya no funciona como lo hacía antaño, los consumidores han cambiado sus hábitos de consumo, ahora consumen en grandes superficies que le ofrecen servicios y productos que el pequeño comercio no puede ofrecer, aparcamiento gratis ilimitado en el tiempo, posibilidad de hacer todas las compras en el mismo sitio, ir al cine, tomarte una copa, comer, todo ello independientemente del tiempo que haga, si llueve si hace calor, del día de la semana y de la hora que sea con aperturas de 12 horas.

Ahora se suma otro competidor, que también le está haciendo la competencia a las grandes superficies y que se está convirtiendo en un referente del comercio, hablamos del comercio electrónico. Y no hablemos del showrooming, otra tendencia actual en la que el consumidor mira, prueba, testea el producto en las tiendas locales y luego accede a realizar la compra en internet buscando el precio más barato.

Es aquí donde aparece la oportunidad para el pequeño comerciante, bien utilizado es una herramienta muy potente y poderosa que no se debe desperdiciar. Tanto es así que las grandes empresas que venden sus productos en grandes superficies se han visto obligadas a entrar en este mercado, que no para de crecer convirtiéndose en una revolución para el comercio.

El comerciante tradicional debe darse cuenta que ahora puede vender sus productos a un mercado con mayores posibilidades, con clientes potenciales a los cuales antes no podía acceder. No hay producto que no se pueda vender. Si hacemos búsquedas por la red podemos encontrar que se vende desde colchones, sofás, muebles, chacinas, fármacos, cremas, frutas… en definitiva, es un mercado inmenso, ¡el mayor mercado del mundo!

La pregunta que nos planteamos es la siguiente, si le dan la posibilidad de estar en ese mercado…

¿va a decir que no? ¿seguro? ¿qué tiene que perder?

Si podemos vender nuestros productos en el Reino Unido y están dispuestos a pagar el porte para recibirlo, ¿vamos a perder esa oportunidad?

 

Algunos datos relevantes

Comercio internacionalIndicar que en las navidades de 2013 los ingleses se gastaron en compras online  13.260 millones de euros que es prácticamente lo que se vendió online en España en todo 2013.

Las ventas online en Gran Bretaña en 2013 fueron 109.720 millones de euros que representa más del 21% del comercio minorista, con un crecimiento respecto de 2012 de un 16%. (Según los datos de la asociación de venta de comercio electrónico de aquel país, IRMG)

Claramente, se ve que están cambiando los hábitos de consumo hacia otra forma de comercio, con la diferencia de que aquí sí se puede participar en mayor o menor medida. La clientela es muy amplia y diversa con crecimientos importantes en todos los sectores.